Autor: Soltérica Ibérica
Jueves 17.05.2012 / 11:59 am
Las solteras también lloranLas solteras también lloran
Yo soy una de esas niñas/niño; solamente tengo hermanos hombres, me gusta el fútbol, sé cambiar llantas y el 99% mis amigos hasta hace 5 años eran hombres. Soy la típica vieja que entraba a una fiesta y se sentaba del lado de los hombres, tenía esa capacidad indescriptible de caerles mal a las mujeres en tiempo récord y la verdad es que siempre me valió huevo. En la universidad odiaba a las mujeres que andaban en grupos de 5 o 6 riéndose cada vez que pasaba un tipo bueno o comentando cómo le quedaba a la otra un pantalón. Me burlaba diciendo “esas son típicas viejas de colegio de vieja”, como si yo no hubiera ido a un colegio de viejas, pero es que yo nunca fui así.
Además soy muy afortunada porque siempre he tenido buenas amigas, pero mis amigas no son amigas entre ellas, así que yo estaba un rato con una o un rato con la otra, y hasta ahí. El drama de los grupos de amigas es algo relativamente nuevo para mí. La verdad es que creía que todos los grupos de amigos eran iguales, que la gente era simplemente gente y que las distinciones de género eran para los políticos que impulsan las leyes de cuotas y para las pre-existencias de las aseguradoras de salud. Error.
Sabrán ya la mayoría de ustedes que así como hay mil formas de querer hay mil formas de que a uno le rompan el corazón. Yo sé que yo se lo he roto a mis papás un par de veces y mis hermanos me lo han roto a mí y yo a ellos, y sobre todo me han roto el corazón mis amigas. Lo de los papás y los hermanos siempre termina por superarse, pero cada vez que una amiga me rompe el corazón me duele hasta la médula ósea, porque me hace dudar de mi criterio. Al fin y al cabo yo no escogí a mis papás, ni mis hermanos me escogieron a mi. Pero yo sí escogí a mis amigas. Y noten por favor mi uso del femenino. Un amigo nunca me ha roto el corazón. Tal vez si es verdad eso que todas las mujeres pensamos de vez en cuando, que nuestra vida sería más fácil si fuéramos hombres. Desde donde yo estoy sentada las relaciones entre hombres se ven más sencillas, más honestas, más básicas. Las mujeres nos complicamos, nos enredamos; y si además estamos hablando de un pequeño ecosistema de mujeres, multipliquen el nivel de dificultad a la enésima potencia.
Que si tú dijiste que Pepita dijo esto, que Susanita estuvo donde Perenceja y no invitó a Matildita, que el novio de Rosita opinó sobre la tortuga de Antonita. Es agotador. A veces me dan ganas de sacar un papel y hacerme un diagrama como lo hice la primera vez que leí Cien años de soledad, para poder tener ubicados a todos los personajes. Yo siempre traté de pasar olímpicamente del drama y ser amiga de cada cual o de todas, según la situación lo reclamara. Esto de vivir en una telenovela mexicana no es para mí.
Pero de nuevo me encuentro con lo obvio. Que el mundo no es como yo quiero, sino como es. Y que las mujeres, ya lo sabemos, podemos ser muy crueles, sobre todo cuando se trata de otras mujeres. Por más que uno trate de tapar el sol con un dedo es inevitable verse un poco envuelto por el drama femenino, y tal vez el motivo por el que siempre evité esos grupos de amigas es porque creo que tienen la capacidad sacar lo peor de nuestro género. Creo que sacan esa naturaleza envidiosa y cizañera que los hombres nos critican y que nosotros insistimos en no tener. Creo que los grupos de mujeres se alimentan del drama, simplemente porque encuentran un campo fértil, porque en los grupos de hombres esas cosas no son toleradas.
Mis relaciones con mis amigos son diferentes. Nunca me han decepcionado porque nunca he esperado demasiado. Sé que no puedo esperar que ellos oigan ciento cincuenta veces la historia de cómo el tipo que me dijo que me iba a llamar nunca me llamó, o de como todavía me hace falta un exnovio, dos año después. Pero sé que están ahí si un día yo necesito alguien que me acompañe al cementerio, o alguien que me recoja en una fiesta a las 3am porque el imbécil con el que salí me dejó tirada. Son relaciones elementales.
El amor es como la energía, no puede simplemente desaparecer y tiene que convertirse en algo más. Y hablo del amor en abstracto, de la capacidad de querer. Mi capacidad de querer estaba íntegramente enfocada hacia mis amigas, y hoy me han roto el corazón. Y ustedes dirán que yo soy una melodramática y puede que tengan razón; en mi defensa digo que pueden ser efectos secundarios de vivir rodeada de tanto estrógeno. Me hace falta mi círculo de amigos hombres, me hace falta que se rían de mí si yo pregunto si unos zapatos salen con una falda y que me manden a callar cuando se acaban mis 15 minutos reglamentarios para quejarme de otro hombre. Me hace falta esa sinceridad casi aberrante que parece regir las relaciones masculinas y que, en lo que a mi concierne, se echa de menos en las relaciones femeninas.
Hoy me duele el alma como no me dolía hace tiempo. Se me había olvidado que para sufrir por amor no es necesario estar enamorada. Y lo malo del corazón es eso, que se rompe.
@Solterica
Solterica; Toda mujer debe tener al menos un buen amigo hombre; debe ser alguien dispuesto a acompanarla, aconsejarla, ayudarla y confortarla. No debe estar buscando acostarse con ella; pero sin embargo debe estar en capacidad y disposicion de hacerlo llegado el caso.
Jjajajaja...como dirian las mamás "Qué amigo tan acomedido!!".... jajaja
Hola,
Trabajo para Intermedio Editores y nos gustaría ponernos en contacto contigo para hacerte una propuesta. Mi correo electrónico es girmar@circulo.com.co.
Querida Soltérica: Si, es cierto. En este mundo hay mujeres que vinineron al mundo para interactuar en manada, como lobos (o lobas) y otras que interactuan con su propia especie pero en "manada de a uno", como los tigres. Siempre he tenido claro que pertenezco al segundo grupo y alguna vez hasta me preocupe porque no había sido parte de un grupo de viejas en toda mi vida. Hasta que lo fui, y entendi porque con las mujeres funciono como tigre, y no como lobo. Con decirte que hasta termine peleando por plata!! Osea, los excesos de estrogeno a algunas nos sacan lo peor de nosotras mismas. Hay sin embargo mujeres que si necesitan pertenecer a un grupo, y me gusta pensar (sin generalizar, pero ha sido mi experiencia) que suelen atraerse aquellas de personalidad débil con una MUY fuerte que manda la parada. Por tu blog tenemos claro que si tu no eres la que manda la parada en tu grupo de amigas, ciertamente no podrias ser tampoco del parche de las debiles. Así que mi querida Soltérica, ábrete del parche, o acepta el parche como es y sigue tu camino, sabiendo cómo funciona y cómo mantener las distancias....y mucho ánimo!!!